Alumn@ Destacad@

 

     Espacio que reservamos a cualquier alumno que destaque por su actitud, su trabajo, o por algún logro que merezca ser compartido con los demás.

     

    Los textos han sido escritos por cada una de las alumnas
    © Fotos: Jesús Vallinas.
    Fotos Yvonne en clase © Vicente Ochoa

        

     


     

    María Lakshmi Álvarez

     

     

    “Me uní a la Escuela de Carmina Ocaña hace dos años, tras finalizar estudios en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid. Sentía que no había dado lo mejor de mí misma y, enamorada del estilo americano, quería absorber dos estilos fundamentales de la danza clásica actual: el estilo Balanchine y su predecesor, el estilo Bournonville. Justo lo que Carmina y Pablo Savoye impartían en este centro. Así que, ¿qué sitio podía haber mejor? Siempre había oído hablar de la escuela de Carmina Ocaña, “maestra de maestros”, y mi primer día de clase fue como una gran puerta que se abrió ante mí, en tan solo unas horas pude notar como mi mente entendía correcciones que me había preguntado toda la vida y que mi cuerpo empezaba a integrar poco a poco.

     

     

     

    Según pasaban los meses sentía cuánto estaba mejorando, fue como si todas las piezas se fueran colocando una a una en su sitio correspondiente. No tengo más que buenas palabras para describir mi experiencia en esta gran escuela, y siempre les estaré inmensamente agradecida porque, además del honor de aprender de Carmina y Pablo, siempre me han apoyado en mis proyectos: ir a The School of American Ballet el verano pasado, o ahora que voy a empezar una nueva etapa trabajando para el Boston Ballet. Su constante ayuda ha sido indispensable para conseguirlo, y por eso quiero compartir este logro, que es el suyo, dándoles todo mi cariño, y un profundo… GRACIAS!!!!”

     María ha conseguido un contrato con el Boston Ballet II, en Estados Unidos.

     

    © www.CarminaBallet .com

        

     


     

     Yvonne Compaña Martos 

     

     

     

     

     

     

    "Despues de 10 años estudiando ballet, se está empezando a hacer realidad mi sueño, ser bailarina profesional. En este largo camino he tenido que poner mucho empeño, mucho trabajo, muchas ilusiones... En un principio eran más ilusiones que trabajo, en otro momento más trabajo que ilusiones, pero siempre teniendo claro que lo que quería era bailar. Y como lo más importante para ser una buena bailarina es tener una buena base, me vine a Madrid a estudiar con Carmina. Con ella aprendí que si quería bailar tenía que ir paso a paso, que cada día cuenta, que hay que ser constante en el trabajo y no perder el tiempo lamentando lo que no puedes hacer hoy, sino ir a por ello para poder hacerlo mañana.

     

     

     

       

    La última temporada Pablo pulió mi técnica y él me mostro la importancia de no ser conformista y exigirme cada día como mínimo el 100%. Creo que no he podido elegir mejor lugar para crecer tanto como bailarina como persona y gracias a ellos ahora estoy donde estoy y bailando lo que quiero bailar.Este es solo el principio de mi carrera, no hay día que no ponga en práctica todo lo que he aprendido con ellos y espero que mi trabajo esté a la altura de sus grandes enseñanzas"”

     

     

     

     

     

     

     Yvonne ha conseguido un contrato con el Ballet de la ciudad de Augsburg (Ballett Stadttheater Augsburg) en Alemania

     

    © www.CarminaBallet .com

        

     


     

    Maria José Baeza

    Quizá mi historia no sea muy diferente a la del resto de bailarines pero si sirve de algo he de decir que yo también empecé a bailar porque el medico le dijo a mi madre que tenia los pies planos, y no tuve mas remedio que hacer ballet. al principio yo me resistía, incluso mi madre ahora me cuenta que lloraba porque no quería ir a ballet pero ella siempre me animaba y me decía que esta era la manera con la cual mis pies se pondrían bien. Poco a poco me fue gustando mas y al cumplir 14 años, mis profesoras en Torrevieja, vieron que tenia talento y me llevaron a Madrid para tomar clases en verano, y fue en ese cursillo donde conocí a Carmina entre otro profesores que despertaron mas aun mis ganas por bailar,(por aquel entonces era mi madre la que lloraba porque no quería que fuera a bailar, demasiado tarde…)nunca olvidare la cara de Carmina cuando vio mis pies…..(estos pies que tanta guerra han dado y siguen dando!! ). Desde entonces en lo único que pensaba era en ir a Madrid y estudiar con Carmina. Después de eso hice mas cursillos y algunos profesores me dijeron que me fuera a Madrid pero no pudo ser,era muy joven y mi familia pensaba que era demasiado lejos. Al año siguiente al cumplir los 15, mis profesoras me preguntaron si quería bailar y yo dije que si, entonces me presentaron al conservatorio de Murcia donde conocí a Elvira, creo que desde que me vio lo único que ha hecho ha sido ayudarme y motivarme constantemente a todos los niveles. Aprendí mucho con ella, salí al escenario mil veces, me presento a concursos y algo que nunca olvidare: me llevo a Lausanne donde conocí a Maurice Bejart, uno de mis coreógrafos favoritos, no puedo olvidar el momento en el que estrecho mi mano y me miro, nunca había visto una mirada ni unos ojos como los suyos. Después de eso Elvira me aconsejo que debía ir a Madrid y tomar clases con Carmina para mejorar.  

     

    Tenia 20 años cuando llegue a Carmina y deseaba con todas mis fuerzas bailar, era en lo único que pensaba, Carmina me cogió con ganas y yo a ella también, la pasión y las ganas con las que cada día daba las clases, hacían que yo sudara motivación, la motivación que Carmina me trasmitía en cada clase con su pasión por la enseñanza. Fue mi mejor año, trabaje mucho con ella y no pare de aprender.

     

     

     

     

      Después de ese año empecé a tomar algunas clase con Pablo, al principio no entendía las correcciones y no podía hacerlas.Después de un tiempo empece a entender su trabajo y lo que quería sacar de mi ,el me enseño a conocer mi cuerpo de una forma diferente y también me motivó. Logré junto a él mucho, ya que había tenido una etapa de estancamiento y la verdad que el me ayudó y alentó. He de decir que no todo ha sido color de rosa, he vivido momentos muy duros, y en algunos de esos momentos mi mente no podía mas y muchas veces pensé en rendirme pero era incapaz de hacerlo, fue duro vencerlos. Estoy agradecida por lo que me han enseñado pero lo mas importante para mí es el cariño que les tengo y que sé que estarán siempre en mi corazón y yo en los suyos.

     

     María José ha conseguido un contrato con el Ballet de la Ópera del Cairo en Egipto.

     

    © www.CarminaBallet .com

        

     


     

    Irene Vaqueiro

     

     

    “Desde aquella función que vi con tres años no he podido quitarme la danza de mi cabeza…
    Al principio lo hacía como actividad extraescolar, pero tras un par de años le dije a mis padres que quería ir a una escuela de “verdad”, intuía que aquello no era serio.Fue entonces cuando conocí a Hannelore. Nunca olvidaré mi primera clase allí, tenía 10 años. Su figura me impactó: alta, delgada y sobretodo la elegancia con la que se movía. Compartí con ella muchas horas de mi niñez y gran parte la adolescencia…Hanne se volcó en mi, y yo en ella. Me enseñó mucho… De entre todo lo más valioso que me transmitió fue el amor a la danza.

    A los 17 años Hanne me aconsejó trasladarme a Madrid para poder ampliar mis estudios. Era consciente de que necesitaba horas de trabajo que ella no podía darme. Gracias al apoyo incondicional de mis padres logré el primero de mis objetivos. Escogí estudiar en la Escuela de Víctor Ullate. Desde niña había asistido a sus cursos de verano y su imagen me impresionó desde el primer instante. La intensidad de su mirada me persiguió durante años…

    El principio fue maravilloso, y aunque había cosas que no me gustaban me empeñaba en querer verlo todo perfecto. Hasta que ya no pude más, me estaba engañando a mí misma. Todas mis ilusiones se habían derrumbado como un castillo de arena. La figura que durante tantos años había admirado no era más que un ex-bailarín cansado de dar clases. No podía continuar allí, estaba perdiendo mi tiempo y esto me frustraba; tomé la decisión de dejar la escuela. Fue un momento difícil.

    No tenía claro dónde ir, qué hacer, así que decidí probar clases en diferentes sitios. Carmina fue el primero, y el único. La verdad es que yo no la conocía, sólo había escuchado hablar de que era una buena maestra, pero no tenía imagen de ella…¿Sería aquella Carmina? No tuve más remedio que preguntárselo…¡Qué vergüenza!
    Mi instinto me empujó a quedarme aquí; yo simplemente me dejé llevar.
    El comienzo fue diferente… era al revés de lo que me habían enseñado! El ambiente me parecía cercano, familiar… Todo me llamaba la atención: ¡Podías hablar con Carmina sin pedir cita!… ahora me da la risa, pero entonces me sorprendía. De entonces recuerdo la energía de Carmina, su ansia de enseñarme, mis ganas de aprender y mis agobios. Principalmente mis agobios. Debió de ser un reto para ella, trabajar conmigo porque he de reconocer que soy bastante pesada. Para mi fue una carrera de fondo con muchos obstáculos, los que surgían y los otros, los que yo solita me ponía… Me ha costado mucho aceptarme.

    Hoy puedo decir que me siento en la escuela como en mi casa. He entrado y salido varias veces de ella (con contratos en Corella Ballet 2008-2010, ENB Swan Lake y Cork City Ballet) y siempre me he sentido bien recibida. Carmina ha cambiado mi vida en aspectos que trascienden más allá de lo profesional y pese a que creo que lo sabe estoy muy agradecida de todo lo vivido dentro de su Escuela. Los buenos recuerdos son incontables y los malos, que también los ha habido, me han servido para aprender. Los bailarines recibimos aplausos, que son muy reconfortantes, pero también nos lesionamos y pasamos malas rachas. Todo ello forma parte de esta profesión, ser consciente de ello desde la escuela es muy positivo.
      A primera vista, la Escuela se diferencia de otras por la técnica que aquí se trabaja (Bournonville & Balanchine), pero desde mi experiencia yo veo otras cosas. Creo que “el sello” ,que ha marcado las diferentes generaciones, es el carácter de Carmina. Su energía, dinámica y sobretodo su firme empeño en el trabajo. Por otro lado, el contrapunto de Pablo, mucho más tranquilo y sereno, me han transmitido a lo largo de estos años esa confianza en mí que me faltaba. Ambos caracteres, son los que los alejan de tantos otros profesores que he tenido para convertirlos, junto con Hanne, en mis maestros.”

    Irene ha conseguido un contrato con el El Ballet de Düsseldorf (Deutsche Oper am Rhein and the Ballett am Rhein), en Alemania.

     

    © www.CarminaBallet.com