| Alumn@ Destacad@
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| Espacio que reservamos a cualquier alumno que destaque por su actitud, su trabajo, o por algún logro que merezca ser compartido con los demás. |
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| María ha conseguido un contrato con el Boston Ballet II, en Estados Unidos. | |||||
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| Yvonne ha conseguido un contrato con el Ballet de la ciudad de Augsburg (Ballett Stadttheater Augsburg) en Alemania
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| Quizá mi historia no sea muy diferente a la del resto de bailarines pero si sirve de algo he de decir que yo también empecé a bailar porque el medico le dijo a mi madre que tenia los pies planos, y no tuve mas remedio que hacer ballet. al principio yo me resistía, incluso mi madre ahora me cuenta que lloraba porque no quería ir a ballet pero ella siempre me animaba y me decía que esta era la manera con la cual mis pies se pondrían bien. Poco a poco me fue gustando mas y al cumplir 14 años, mis profesoras en Torrevieja, vieron que tenia talento y me llevaron a Madrid para tomar clases en verano, y fue en ese cursillo donde conocí a Carmina entre otro profesores que despertaron mas aun mis ganas por bailar,(por aquel entonces era mi madre la que lloraba porque no quería que fuera a bailar, demasiado tarde…)nunca olvidare la cara de Carmina cuando vio mis pies…..(estos pies que tanta guerra han dado y siguen dando!! ). Desde entonces en lo único que pensaba era en ir a Madrid y estudiar con Carmina. Después de eso hice mas cursillos y algunos profesores me dijeron que me fuera a Madrid pero no pudo ser,era muy joven y mi familia pensaba que era demasiado lejos. Al año siguiente al cumplir los 15, mis profesoras me preguntaron si quería bailar y yo dije que si, entonces me presentaron al conservatorio de Murcia donde conocí a Elvira, creo que desde que me vio lo único que ha hecho ha sido ayudarme y motivarme constantemente a todos los niveles. Aprendí mucho con ella, salí al escenario mil veces, me presento a concursos y algo que nunca olvidare: me llevo a Lausanne donde conocí a Maurice Bejart, uno de mis coreógrafos favoritos, no puedo olvidar el momento en el que estrecho mi mano y me miro, nunca había visto una mirada ni unos ojos como los suyos. Después de eso Elvira me aconsejo que debía ir a Madrid y tomar clases con Carmina para mejorar. María José ha conseguido un contrato con el Ballet de la Ópera del Cairo en Egipto. | |||||
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Irene Vaqueiro A los 17 años Hanne me aconsejó trasladarme a Madrid para poder ampliar mis estudios. Era consciente de que necesitaba horas de trabajo que ella no podía darme. Gracias al apoyo incondicional de mis padres logré el primero de mis objetivos. Escogí estudiar en la Escuela de Víctor Ullate. Desde niña había asistido a sus cursos de verano y su imagen me impresionó desde el primer instante. La intensidad de su mirada me persiguió durante años… El principio fue maravilloso, y aunque había cosas que no me gustaban me empeñaba en querer verlo todo perfecto. Hasta que ya no pude más, me estaba engañando a mí misma. Todas mis ilusiones se habían derrumbado como un castillo de arena. La figura que durante tantos años había admirado no era más que un ex-bailarín cansado de dar clases. No podía continuar allí, estaba perdiendo mi tiempo y esto me frustraba; tomé la decisión de dejar la escuela. Fue un momento difícil. No tenía claro dónde ir, qué hacer, así que decidí probar clases en diferentes sitios. Carmina fue el primero, y el único. La verdad es que yo no la conocía, sólo había escuchado hablar de que era una buena maestra, pero no tenía imagen de ella…¿Sería aquella Carmina? No tuve más remedio que preguntárselo…¡Qué vergüenza! Hoy puedo decir que me siento en la escuela como en mi casa. He entrado y salido varias veces de ella (con contratos en Corella Ballet 2008-2010, ENB Swan Lake y Cork City Ballet) y siempre me he sentido bien recibida. Carmina ha cambiado mi vida en aspectos que trascienden más allá de lo profesional y pese a que creo que lo sabe estoy muy agradecida de todo lo vivido dentro de su Escuela. Los buenos recuerdos son incontables y los malos, que también los ha habido, me han servido para aprender. Los bailarines recibimos aplausos, que son muy reconfortantes, pero también nos lesionamos y pasamos malas rachas. Todo ello forma parte de esta profesión, ser consciente de ello desde la escuela es muy positivo. Irene ha conseguido un contrato con el El Ballet de Düsseldorf (Deutsche Oper am Rhein and the Ballett am Rhein), en Alemania. | |||